Consumo de carne y cambio climático

Consumo de carne y cambio climático

vacas calentamiento global

Según un nuevo informe, es esencial frenar el enorme y creciente apetito mundial por la carne para evitar un cambio climático devastador. Sin embargo, los gobiernos y los defensores de la ecología no están haciendo nada para resolver el problema por temor a una reacción de los consumidores, advierte el análisis del grupo de expertos Chatham House.

La industria ganadera mundial produce más emisiones de gases de efecto invernadero que todos los coches, aviones, trenes y barcos juntos, pero una encuesta mundial realizada por Ipsos MORI en el informe revela que el doble de personas piensan que el transporte es el mayor contribuyente al calentamiento global.

“La prevención de un calentamiento catastrófico depende de la lucha contra el consumo de carne y productos lácteos, pero el mundo está haciendo muy poco”, dijo Rob Bailey, autor principal del informe. “Se está haciendo mucho en cuanto a la deforestación y el transporte, pero hay un enorme vacío en el sector ganadero. Hay una profunda reticencia a comprometerse debido a la opinión generalizada de que no corresponde a los gobiernos ni a la sociedad civil inmiscuirse en la vida de las personas y decirles lo que tienen que comer”.

producción de carne

La ética de la matanza de animales por su carne se ha debatido durante siglos. Pero en los últimos años, el inminente espectro del cambio climático ha planteado a los consumidores de carne un dilema adicional: los científicos del clima han advertido que la cría de ganado y de productos lácteos es insostenible, ya que genera altos niveles de gases de efecto invernadero en cada etapa del proceso de producción. Para muchos vegetarianos y veganos, el factor climático ha supuesto otro argumento de peso para dejar de lado la carne.

Para ilustrar el impacto climático de la carne de vacuno, el mes pasado el sitio web del Reino Unido sobre el cambio climático Carbon Brief publicó un cuestionario interactivo en el que se exponía exactamente el mayor daño que causa la carne en comparación con otros alimentos. Según los datos presentados, las industrias cárnica y láctea crean 7,1 gigatoneladas de gases de efecto invernadero al año, lo que supone el 14,5% del total de las emisiones provocadas por el hombre. Pero la carne de vacuno es, con mucho, el mayor infractor, ya que genera 60 kilogramos de emisiones de gases de efecto invernadero por kilogramo de carne producida, lo que supone más del doble de emisiones que el siguiente alimento más contaminante, el cordero.

cambio climático y tierra

Los esfuerzos por frenar las emisiones de gases de efecto invernadero y el impacto del calentamiento global se quedarán muy cortos si no se producen cambios drásticos en el uso de la tierra, la agricultura y la dieta humana, advierten destacados investigadores en un informe de alto nivel encargado por las Naciones Unidas. El informe especial sobre el cambio climático y la tierra del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) describe las dietas basadas en plantas como una gran oportunidad para mitigar el cambio climático y adaptarse a él, e incluye una recomendación política para reducir el consumo de carne.

El informe destaca la necesidad de preservar y restaurar los bosques, que absorben el carbono del aire, y las turberas, que liberan carbono si se excavan. El ganado criado en pastos creados mediante la tala de bosques es especialmente intensivo en emisiones. Esta práctica suele ir acompañada de una deforestación a gran escala, como se observa en Brasil y Colombia. Las vacas también producen grandes cantidades de metano, un potente gas de efecto invernadero, al digerir sus alimentos. El informe afirma con gran confianza que las dietas equilibradas con alimentos de origen vegetal y animal producidos de forma sostenible “presentan grandes oportunidades de adaptación y mitigación, al tiempo que generan importantes beneficios colaterales en términos de salud humana”. Para 2050, los cambios en la dieta podrían liberar varios millones de kilómetros cuadrados de tierra y reducir las emisiones mundiales de CO2 en hasta ocho mil millones de toneladas al año, en relación con el mantenimiento de la situación actual, estiman los científicos (véase “¿Qué pasaría si la gente comiera menos carne?”).

historia del consumo de carne

La ética de la matanza de animales por su carne se ha debatido durante siglos. Pero en los últimos años, el inminente espectro del cambio climático ha planteado a los consumidores de carne un dilema adicional: los científicos del clima han advertido que la cría de ganado y de productos lácteos es insostenible, ya que genera altos niveles de gases de efecto invernadero en cada etapa del proceso de producción. Para muchos vegetarianos y veganos, el factor climático ha supuesto otro argumento de peso para dejar de lado la carne.

Para ilustrar el impacto climático de la carne de vacuno, el mes pasado el sitio web del Reino Unido sobre el cambio climático Carbon Brief publicó un cuestionario interactivo en el que se exponía exactamente el mayor daño que causa la carne en comparación con otros alimentos. Según los datos presentados, las industrias cárnica y láctea crean 7,1 gigatoneladas de gases de efecto invernadero al año, lo que supone el 14,5% del total de las emisiones provocadas por el hombre. Pero la carne de vacuno es, con mucho, el mayor infractor, ya que genera 60 kilogramos de emisiones de gases de efecto invernadero por kilogramo de carne producida, lo que supone más del doble de emisiones que el siguiente alimento más contaminante, el cordero.

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